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Sellar juntas de piscina de hormigón: pasamuros y skimmer

Una piscina de hormigón pierde agua casi siempre por los mismos puntos: las juntas entre el vaso y el revestimiento, los pasamuros de impulsión y aspiración, y la unión con el skimmer. Antes de alarmarse por el nivel que baja, conviene medir con precisión: una evaporación normal en verano ronda los 3-5 mm diarios, mientras que una fuga real supera los 2 cm en 24 horas con la depuradora parada.

Diagnóstico rápido sin vaciar el vaso

El test del cubo es el primer paso. Coloca un recipiente con agua sobre un escalón, marca ambos niveles y compara tras 24 horas. Si el descenso del cubo y el de la piscina coinciden, el problema es evaporación. Si la piscina baja más, hay una fuga activa. Repite la prueba con el circuito en marcha y detenido: si la pérdida se acelera con la bomba encendida, el origen está en la impulsión o en el filtro, no en la estructura.

Las juntas que más fallan

El sellado perimetral del gresite o del porcelánico envejece por ciclos de contracción y dilatación térmica. Un mortero epoxi rígido se agrieta antes que una junta elástica de poliuretano, por eso muchos especialistas reservan el epoxi para el fondo y usan sellantes flexibles en la línea de flotación y en las esquinas. Los pasamuros, si se montaron sin contrabrida, filtran por capilaridad durante años sin dejar rastro visible hasta que aparece una mancha de humedad en el sótano o en el jardín.

Reparación proporcionada al daño

Una grieta capilar se sella con resina inyectada desde el trasdós o con mortero hidrófugo de retracción compensada. Si la fisura supera 1 mm y atraviesa el vaso, hay que descartar un asentamiento estructural antes de taparla, porque el sellador volverá a abrirse. En juntas de encuentro, la solución pasa por fresar el cordón viejo, limpiar con chorro a presión, secar y aplicar un sellante de silicona neutra o poliuretano con fondo de junta que evite el triple punto de anclaje.

Prevención en la temporada siguiente

Revisar el sellado cada dos años cuesta menos que rehacer el revestimiento. Basta con inspeccionar visualmente la línea de agua, los skimmers y las tomas antes de la apertura, y sustituir cualquier cordón agrietado. Mantener el pH entre 7,2 y 7,6 reduce la agresividad del agua sobre morteros y juntas, y un buen invernaje sin vaciar evita que el hielo abra las uniones que el verano dejó tensionadas.