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Piscina hormigón pierde 2 cm de agua al día: causas

Una piscina de hormigón parece sólida hasta que el nivel del agua empieza a bajar sin motivo aparente. No siempre hay una grieta visible: a veces la pérdida se esconde en el sistema de impulsión, en la junta de los skimmers o en el propio vaso. Detectar ese punto ciego a tiempo marca la diferencia entre un ajuste menor y una obra costosa.

Por qué el agua desaparece sin dejar rastro

La evaporación natural en verano ronda los 3-5 mm diarios en una piscina descubierta. Cualquier descenso superior a 2 cm en 24 horas con temperaturas estables apunta a una fuga real. El error habitual consiste en rellenar y esperar. Mientras tanto, el terreno alrededor del vaso se satura y puede comprometer la estabilidad de la estructura.

Los puntos críticos donde se concentran las pérdidas son:

  • La unión entre el skimmer y la pared de hormigón, sellada con mortero rígido que se agrieta con los movimientos térmicos.
  • Las boquillas de impulsión y aspiración, cuya estanqueidad depende de juntas de goma que se endurecen con el cloro.
  • El fondo del vaso, especialmente si el revestimiento presenta burbujas o desprendimientos.
  • La tubería enterrada, donde una microfisura puede drenar cientos de litros al día sin que se note en la superficie.

El método del cubo: la prueba que despeja dudas

Antes de llamar a un especialista, conviene confirmar si la pérdida es estructural o superficial. Coloca un cubo con agua sobre el primer escalón de la piscina, sumergido hasta la mitad. Marca el nivel interior del cubo y el nivel exterior del vaso. Tras 24 horas sin usar la depuradora, compara ambas marcas. Si el descenso exterior supera al del cubo, existe una fuga confirmada.

Repite la prueba con la bomba en marcha. Si la pérdida se acelera, el problema está en el circuito hidráulico: tuberías, válvulas o el propio filtro. Si el nivel baja igual con el equipo apagado, la grieta se localiza en el vaso o en las juntas de los accesorios.

Reparación según el origen

Las fugas en boquillas y skimmers se resuelven con resina epoxi bicomponente aplicada sobre la junta limpia y seca, o sustituyendo el prensaestopas. En el vaso, un mortero hidrófugo con base cementosa sella fisuras de hasta 2 mm; las grietas mayores exigen inyección de resina expansiva desde el trasdós.

Cuando el problema está en la tubería enterrada, la localización requiere pruebas de presión por sectores. La reparación puede implicar desde un corte puntual hasta el recubrimiento interior completo con manga curada in situ, una técnica que evita picar el vaso.

Controlar la química del agua también previene fugas futuras: un pH desequilibrado degrada las juntas y acelera la corrosión de los elementos metálicos. Mantener el pH entre 7,2 y 7,6 y la dureza cálcica por encima de 200 ppm protege la estanqueidad durante décadas.