Una piscina de hormigón pierde agua casi siempre por los mismos puntos: la junta entre el vaso y el skimmer, el sellado de las boquillas de impulsión y el marco de las rejillas de fondo. Son zonas donde convive el movimiento estructural del vaso con materiales rígidos, y ahí aparece la fisura capilar que vacía la piscina unos centímetros cada noche. Detectarla a tiempo evita reparaciones costosas.
Prueba de cubeta: el primer paso antes de romper nada
Antes de picar, conviene medir. Llena un cubo con agua de la piscina, márcalo y déjalo sobre el primer escalón durante 24 horas. Si el nivel del cubo baja lo mismo que el del vaso, la pérdida es por evaporación. Si el descenso es mayor en la piscina, hay fuga real. Repite la medición con la depuradora parada y después en marcha: la diferencia indica si el problema está en el circuito hidráulico o en el vaso.
Juntas perimetrales: donde el hormigón y el plástico no se entienden
El skimmer y las boquillas se anclan con mortero rígido, pero el vaso se dilata con el sol. Esa incompatibilidad abre una grieta fina que el ojo no ve y el agua sí. La solución pasa por sustituir el sellado rígido por un cordón elástico de poliuretano, previa limpieza profunda de la junta y secado completo. Un sellador mal aplicado sobre superficie húmeda se despega en semanas.
Rejillas y sumideros: tornillos oxidados y marcos deformados
Las rejillas del fondo y del desbordante sufren la peor parte: agua en movimiento constante, productos químicos y, a menudo, tornillos de acero no inoxidable que se corroen y dejan de presionar el marco. Al revisar una piscina con pérdida de agua, comprueba la tornillería con un destornillador: si gira sin resistencia, la rosca está comida. Sustituye por acero AISI 316 y aplica una junta tórica nueva. El marco deformado por el sol se detecta apoyando una regla: cualquier hueco superior a un milímetro filtra.
Cuando la fuga no está a la vista
Si las juntas visibles están bien y el nivel sigue bajando, toca prueba de presión en las conducciones. Se aísla cada línea, se inyecta aire o agua a presión controlada y se observa si mantiene. Una caída sostenida en una tubería enterrada obliga a localizar el punto con cámara o geófono antes de abrir el pavimento. Actuar con método ahorra metros de obra y dinero.
Revisar estas tres zonas dos veces al año, al abrir y al cerrar la temporada, mantiene el nivel estable y protege la estructura del vaso.
