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Nivel de agua que baja: test del cubo en piscina

Una piscina de hormigón puede parecer impecable a simple vista mientras pierde agua por puntos que no se ven. Detectar esas fugas ocultas a tiempo evita males mayores: desde un consumo de agua desorbitado hasta el socavamiento del terreno que rodea el vaso. La clave está en observar patrones, no solo charcos.

Primeros indicios de una fuga encubierta

Antes de llamar a un especialista conviene hacer un registro durante una semana. Marca el nivel del agua a la misma hora y con la depuradora parada. Si el descenso supera los dos centímetros diarios y no hay evaporación intensa por viento o calor extremo, hay motivo para sospechar. Otro síntoma es que el agua se estabilice justo por debajo del skimmer: ahí suele estar la grieta.

Prueba del cubo: el método más fiable

Coloca un cubo con agua sobre el primer escalón, lleno hasta el mismo nivel que la piscina. Tras 24 horas compara ambas marcas. Si el vaso baja más que el cubo, la pérdida no es evaporación. Esta comprobación cuesta cero euros y descarta falsas alarmas.

Dónde buscar sin romper nada

Las filtraciones rara vez aparecen en el centro del vaso. Revisa con lupa las juntas de los skimmers, las boquillas de impulsión, la toma de aspiración del limpiafondos y el encuentro entre pared y solera. En piscinas de hormigón proyectado, las microfisuras del revestimiento son otro punto habitual. Un truco útil: echa colorante alimentario cerca de una junta sospechosa con la bomba apagada. Si el tinte se aleja hacia la junta, ahí está el camino del agua.

Cuándo la fuga no está en el vaso

Si el nivel se mantiene estable con la depuradora en marcha pero cae al pararla, el problema está en el circuito hidráulico: tuberías enterradas, válvulas o el propio filtro. En ese caso, una prueba de presión con manómetro en el tramo aislado revela el segmento dañado sin necesidad de excavar a ciegas.

Actuar sobre una fuga detectada pronto suele resolverse con resina o sellador específico; dejarla avanzar puede obligar a rehacer revestimiento y solera. La piscina bien mantenida empieza por saber leer su nivel de agua.