El gunitado es una técnica de proyección de hormigón a presión sobre una superficie, y en el ámbito de las piscinas se ha convertido en uno de los métodos constructivos más eficientes para levantar el vaso. A diferencia del hormigón vertido en encofrados, aquí la mezcla se lanza neumáticamente mediante una manguera, lo que permite adaptarse a formas curvas, taludes y geometrías orgánicas sin necesidad de moldes complejos.
Qué distingue al gunitado de otras técnicas
El proceso parte de una mezcla seca o semihúmeda de cemento, áridos y aditivos que se impulsa por aire comprimido y se hidrata justo en la boquilla de salida. Esa particularidad aporta una compactación extraordinaria: el material golpea la pared con fuerza y se adhiere en capas sucesivas de entre 5 y 15 centímetros. El resultado es un hormigón denso, con baja porosidad y una resistencia característica que suele superar los 30 N/mm², muy adecuado para soportar la presión del agua y los empujes del terreno.
Frente al hormigón armado tradicional, el gunitado reduce el tiempo de ejecución y minimiza las juntas, lo que disminuye el riesgo de filtraciones futuras. Además, al no requerir encofrado interior, se gana espacio útil en el vaso y se facilita la integración de escaleras, bancos sumergidos o playas de pendiente suave.
Fases de aplicación en el vaso de la piscina
La ejecución comienza con la excavación y la preparación de la base, sobre la que se dispone una capa de grava compactada y el armado de hierro. A continuación, el gunitador proyecta el hormigón por tongadas, empezando por el fondo y siguiendo por las paredes en sentido ascendente. Un operario especializado maneja la boquilla a una distancia constante para garantizar un espesor homogéneo, mientras otro controla el suministro desde la máquina.
Tras el fraguado inicial, se realiza el fratasadO y se corrige cualquier irregularidad. Es el momento de comprobar la planeidad con reglas y de aplicar, si procede, el revestimiento impermeabilizante: gresite, porcelánico, microcemento o pintura epoxi. La clave está en respetar los tiempos de curado, que pueden prolongarse varias semanas antes de llenar la piscina.
Ventajas e inconvenientes a valorar
Entre los beneficios destacan la rapidez, la solidez estructural y la libertad de formas. También conviene considerar que el gunitado exige maquinaria específica y personal cualificado, por lo que el coste puede equipararse o superar ligeramente al de un vaso armado convencional. La rugosidad superficial del hormigón proyectado hace imprescindible un acabado posterior, y el control de calidad debe ser riguroso para evitar coqueras o zonas con espesor insuficiente.
En definitiva, el gunitado representa una solución robusta y versátil para quien busca una piscina de hormigón duradera, con geometrías a medida y un comportamiento excelente frente al agua.
