El hormigón proyectado o armado envejece bien, pero no perdona el abandono. Una rutina de limpieza bien planteada evita que la porosidad del material se convierta en caldo de cultivo para biofilm, manchas de óxido y costras calcáreas difíciles de revertir. La clave está en actuar por capas: primero el agua, después las paredes y, por último, los elementos auxiliares.
El agua primero: circular antes de frotar
Antes de tocar una sola pared, pon en marcha la depuradora. Un ciclo de filtración de cuatro a seis horas diarias en temporada alta arrastra la suciedad en suspensión hacia el filtro y reduce el trabajo manual. Cepilla en dirección a los skimmers para que los residuos entren en el circuito, no al fondo. Este gesto, repetido dos veces por semana, ahorra horas de aspirado.
Paredes y línea de flotación
La franja donde el agua toca el aire concentra grasas corporales, protector solar y polvo. Pasa un paño de microfibra o un cepillo de cerdas suaves con agua templada cada siete días; si aparece una película resbaladiza, emplea un limpiador específico para hormigón y aclara de inmediato. Evita estropajos metálicos: rayan el revestimiento y abren microporos donde luego se ancla la cal.
Fondo del vaso
El aspirador manual o un robot con cepillo de goma resuelven la arenilla y las hojas. En piscinas de hormigón pintado o microcemento, revisa que el cabezal no arrastre piedras: un grano de arena atrapado actúa como lija. Aspira con la bomba a media potencia para no perder succión en las esquinas.
Skimmers, rejillas y prefiltro
Vacía las cestas cada dos o tres días en verano. Un skimmer saturado reduce el caudal y obliga al filtro a trabajar de más. Limpia también la tapa del prefiltro de la bomba: la hoja descompuesta genera ácido húmico que tiñe el hormigón de marrón.
Errores que cuestan caros
No uses lejía doméstica sobre el vaso: ataca las juntas y desestabiliza el pH. Tampoco vacíes la piscina para limpiarla en profundidad sin consultar: el hormigón necesita el empuje del agua para no fisurarse. Y no olvides el entorno: ramas y césped cortado que caen al agua son el origen de la mitad de los problemas de suciedad.
Con esta secuencia —agua en movimiento, cepillado dirigido y revisión de accesorios— el vaso conserva su aspecto durante muchos años sin tratamientos agresivos.
