index

Gunitado vía seca o húmeda para vaso de piscina

Gunitado: el hormigón que se dispara contra el vaso

El gunitado consiste en proyectar hormigón a alta velocidad mediante aire comprimido sobre una superficie, normalmente una armadura metálica o un soporte ya preparado. En piscinas se emplea para formar el vaso de manera continua, sin juntas de hormigonado entre paños, lo que reduce puntos débiles frente al agua. La mezcla sale por una boquilla y se compacta contra la pared por el propio impacto, de modo que la masa queda densa y bien adherida.

Existen dos variantes: la vía seca, donde el agua se añade en la boquilla, y la vía húmeda, con la mezcla ya amasada antes de proyectarse. La primera permite mayores espesores por capa y resulta útil en rehabilitaciones; la segunda genera menos rebote y un acabado más regular, habitual en obra nueva de piscinas.

Por qué funciona bien en un vaso de piscina

La proyección se adapta a formas orgánicas, taludes y muros con geometrías poco convencionales. Además, al aplicarse en capas sucesivas, se puede alcanzar el espesor de cálculo sin necesidad de encofrados complejos en la cara interior. El resultado es un vaso monolítico, con buena resistencia mecánica y una superficie que sirve de base para el revestimiento posterior: gresite, porcelánico, pintura epoxi o microcemento.

Conviene subrayar que el gunitado no impermeabiliza por sí mismo. El hormigón proyectado es estructural, pero la estanqueidad final depende de un sistema de impermeabilización y del revestimiento elegido. Omitir esta capa es una de las causas más frecuentes de filtraciones en piscinas ejecutadas con esta técnica.

Cuándo resulta la opción más razonable

El gunitado gana terreno en piscinas de grandes dimensiones, en terrenos con acceso complicado para camiones hormigonera o cuando el proyecto incluye formas curvas y desniveles. También se usa para recrecidos y refuerzos en reformas: si el vaso existente ha perdido sección o presenta desprendimientos, una capa proyectada devuelve monolitismo antes de renovar el revestimiento. En cambio, para vasos pequeños y rectangulares, el hormigón armado vertido de forma convencional suele ser más sencillo y económico.

Puntos críticos durante la ejecución

El éxito depende de la preparación del soporte, la colocación correcta de la armadura con separadores y el control del rebote, material que no se debe reutilizar en zonas estructurales. Tras la proyección hay que curar el hormigón con humedad controlada para evitar retracciones y fisuras tempranas. Un curado descuidado se paga meses después con grietas capilares que el agua acaba abriendo.

Antes de contratar, pide al constructor que detalle el espesor proyectado, la dosificación, el tipo de malla y el sistema de impermeabilización previsto. Un presupuesto que no separa estas partidas esconde improvisación, y en el gunitado la improvisación se traduce en reparaciones caras a medio plazo.