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Gunitado vs hormigón vertido en piscinas: diferencias

El gunitado es una técnica de proyección de hormigón a presión sobre una armadura metálica que, en el ámbito de las piscinas, se ha consolidado como uno de los métodos más fiables para levantar el vaso. A diferencia del hormigón vertido en encofrados, aquí la mezcla se impulsa neumáticamente desde una manguera y se compacta al impactar contra la superficie, lo que genera una capa densa y continua.

Qué ocurre exactamente durante el gunitado

El operario dirige la boquilla desde cierta distancia y en ángulo perpendicular a la parrilla de acero. La mezcla llega con gran velocidad, se adhiere y va rellenando huecos entre barras. Ese impacto expulsa parte del aire ocluido y reduce la porosidad final. El resultado es un hormigón con resistencias mecánicas notables y una adherencia excelente al armado, algo crítico en paredes curvas o taludes donde el encofrado resultaría complicado.

Vía seca y vía húmeda: dos formas de proyectar

En la vía seca, el cemento y los áridos viajan sin agua hasta la boquilla, donde se añade el líquido justo antes de la salida. Permite mayores espesores por capa y es habitual en grandes volúmenes. La vía húmeda prepara la mezcla completa antes de bombearla, lo que ofrece mayor homogeneidad y menos polvo en el entorno, aunque limita algo el espesor aplicable de una sola pasada. Para vasos de piscina residencial, la elección depende del proyecto, del acceso y del acabado buscado.

Ventajas que justifican su uso

  • Monolitismo: el revestimiento estructural queda sin juntas frías apreciables.
  • Adaptación a geometrías libres, escaleras y pendientes de playa.
  • Menor necesidad de encofrado, con el consiguiente ahorro de tiempo.
  • Buena impermeabilidad de base, que después se refuerza con el sistema de estanqueidad.

Puntos de atención antes de contratar

El gunitado exige personal cualificado y un control riguroso del rebote (material que no se adhiere y cae). Ese rebote no debe reutilizarse. También conviene verificar el curado: un hormigón proyectado pierde humedad rápido y necesita riego o productos de curado para evitar fisuras superficiales. La armadura debe quedar bien posicionada, con recubrimientos suficientes, y el espesor final ha de comprobarse con testigos o mediciones.

Si estás valorando este sistema frente al hormigón armado tradicional, pide referencias de obras ejecutadas y revisa cómo se controla la dosificación en obra. Un gunitado bien ejecutado es una base sólida para décadas de uso; uno descuidado, en cambio, arrastra problemas difíciles de corregir.