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Sellar juntas de piscina de hormigón: skimmers y boquillas

Una piscina de hormigón puede parecer una estructura monolítica, pero en realidad está formada por piezas que se mueven con la temperatura y el terreno. Las fugas más frecuentes no aparecen en el centro de los paños, sino en las juntas de construcción, en el encuentro entre vaso y skimmers y en el paso de boquillas. Detectar estos puntos a tiempo ahorra agua, productos químicos y reparaciones costosas.

Por qué falla una junta antes que el hormigón

El hormigón proyectado o armado se contrae durante el curado y se dilata con el sol. Si las juntas no se sellaron con un material elástico, aparecen microfisuras capilares que el agua atraviesa por presión hidrostática. Una piscina pierde varios centímetros de nivel en pocos días cuando la junta entre el muro y el fondo cede; sin embargo, el vaso puede verse intacto a simple vista.

Prueba de balde: el diagnóstico más fiable

Antes de picar, conviene medir. Coloca un cubo con agua sobre el primer escalón y marca el nivel interior y el de la piscina. Si el descenso del vaso supera al del cubo en más de dos milímetros al día, la pérdida no se debe solo a evaporación. Repite la medición con la depuradora apagada para descartar fugas en el circuito hidráulico.

Puntos críticos que revisar

  • Unión entre solera y paredes, sobre todo en piscinas construidas por fases.
  • Empalmes de skimmers y sumideros con el vaso: el sellado suele rigidizarse con los años.
  • Boquillas de impulsión y aspiración, donde el movimiento del agua erosiona la masilla.
  • Encuentro del vaso con el bordillo o la playa sumergida.
  • Grietas estructurales abiertas más de 0,3 mm, que requieren inyección de resina.

Reparación elástica frente a sellado rígido

El mortero hidrófugo tradicional vuelve a fisurarse cuando la estructura se mueve. Para juntas sometidas a dilatación conviene emplear selladores de poliuretano o híbridos con capacidad de estiramiento superior al 20 %. La superficie debe estar seca, limpia y sin restos de cloro; de lo contrario, el producto no adhere.

Prevención en el mantenimiento anual

Revisar las juntas al inicio de cada temporada, mantener el pH entre 7,2 y 7,6 para no agredir los selladores y evitar vaciados completos innecesarios que descomprimen el terreno. Un vaso bien sellado conserva el nivel, reduce el consumo de agua y protege la estructura durante décadas.