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Sellar juntas y pasamuros en piscina de hormigón

Una piscina de hormigón pierde agua con más frecuencia por los puntos singulares que por el propio vaso. Juntas de construcción, pasamuros, sumideros, boquillas y la unión entre muro y solera concentran las filtraciones que muchos propietarios achacan erróneamente a grietas estructurales. Detectar el origen exacto antes de picar es la diferencia entre una reparación de 200 euros y una obra de varios miles.

Por qué fallan las juntas de una piscina

El hormigón se contrae durante el curado y se dilata con la temperatura del agua y del ambiente. En una piscina expuesta al sol, la solera puede moverse ligeramente respecto a los muros, y ese movimiento milimétrico acaba abriendo la selladura elastomérica que protegía el encuentro. Lo mismo ocurre en los pasamuros de impulsión y aspiración: si el sellado se hizo con mortero rígido en lugar de resina flexible, la vibración de la bomba lo agrieta en pocas temporadas.

Pruebas para localizar la fuga sin romper

Antes de intervenir, conviene aislar el vaso del circuito. Cierra la aspiración y la impulsión, marca el nivel del agua en el skimmer con cinta y observa durante 24 horas. Si el descenso se detiene justo a la altura de una boquilla o del sumidero, la fuga está en ese elemento. Una segunda prueba con colorante alimentario junto a cada junta confirma el punto exacto: el tinte es succionado hacia el interior del hormigón si hay comunicación.

Reparación paso a paso de un encuentro dañado

El procedimiento que mejor resultado da en reformas combina apertura controlada y sellado elástico permanente:

  • Abrir la junta en V con disco de diamante hasta hormigón sano, retirando todo el material suelto.
  • Limpiar con agua a presión y dejar secar al menos 48 horas.
  • Aplicar imprimación epoxi sobre las paredes de la junta para mejorar la adherencia.
  • Rellenar con mortero de reparación estructural de retracción compensada en la zona profunda.
  • Sellar la parte superficial con masilla de poliuretano o MS polímero de alta elasticidad, compatible con el revestimiento previsto.

Si el revestimiento es gresite, conviene respetar una junta elástica continua en el encuentro muro-solera en lugar de rellenarla con lechada cementosa, que volverá a fisurarse.

Prevención en la piscina ya construida

Mantener el nivel de agua estable, evitar vaciados completos innecesarios y revisar cada primavera las juntas vistas antes de la temporada alta reduce drásticamente las filtraciones. Un sellado preventivo cada cinco o seis años cuesta una fracción de lo que supone reparar el vaso con el revestimiento levantado. La clave está en tratar la piscina como una estructura viva: sus juntas deben poder moverse sin romperse.