Una piscina de hormigón no pierde agua por arte de magia. Cuando el nivel baja más de lo que justifica la evaporación, casi siempre hay una fisura capilar, una junta de estanqueidad vencida o un conducto de impulsión roto. Detectar el origen antes de picar el vaso ahorra dinero y evita reparaciones inútiles.
Primero, descarta la evaporación
Coloca un cubo con agua sobre el primer escalón y compáralo con la bajada del vaso durante 24 horas. Si ambos descienden igual, el problema es ambiental: viento, sol directo o noche cálida. Si el cubo mantiene su nivel y la piscina no, la pérdida es estructural.
Prueba del balde y del colorante, paso a paso
Con la depuradora parada y el agua en reposo, inyecta unas gotas de colorante alimentario cerca de las boquillas, el skimmer, el sumidero y las juntas de gresite. Un hilo de tinte succionado hacia una grieta confirma el punto exacto de fuga. Repite la operación en cada zona sospechosa, sin prisa: una fisura de medio milímetro puede pasar desapercibida en una inspección rápida.
Fugas en el circuito: cuando el vaso no es el culpable
Si el nivel solo baja con el equipo en marcha, el fallo está en la impulsión o en la aspiración. Cierra las válvulas de forma selectiva y observa qué ramal provoca la caída. Una prueba de presión en la tubería confirma si el tramo enterrado está comprometido. En piscinas con más de dos décadas, los codos de PVC suelen ser el punto débil.
Qué no hacer
Vierte selladores líquidos solo como parche temporal y nunca antes de localizar la fuga: enmascaran el problema y complican el diagnóstico posterior. Tampoco vacíes el vaso sin consultar, porque un hormigón saturado puede desplazarse si el terreno tiene nivel freático alto.
Reparación duradera
Localizado el punto, la solución pasa por abrir la grieta en V, limpiar, aplicar mortero hidrófugo con resina y reforzar con malla en juntas estructurales. Si la fisuración es generalizada, conviene valorar una impermeabilización continua bajo nuevo revestimiento. Un vaso estanco devuelve la estabilidad química al agua y reduce el consumo de productos y de agua de relleno.
