index

Sellar juntas solera-pared en piscina de hormigón

Una piscina de hormigón bien ejecutada puede durar décadas, pero las juntas de construcción y los encuentros entre paramentos son sus puntos débiles más habituales. Cuando el agua encuentra una microfisura, no solo se pierde volumen: también se lavan los finos del terreno, se erosiona el soporte y aparecen asentamientos que agravan el problema. Detectar ese comportamiento a tiempo marca la diferencia entre una reparación puntual y una obra costosa.

Por qué fallan las juntas de una piscina

El hormigón se contrae al fraguar y se dilata con la temperatura. En el vaso, esa dinámica se multiplica porque una cara está en contacto permanente con agua y la otra con tierra. Las juntas de hormigonado entre solera y paredes, los pasamuros de skimmers e impulsores y las penetraciones de focos LED concentran tensiones. Si el sellado se realiza con mortero rígido, cualquier movimiento abre una grieta capilar por la que el agua migra hacia el trasdós.

La señal más clara suele ser una bajada de nivel superior a la evaporación normal, manchas de humedad en el exterior del vaso o zonas del gresite que se despegan. Conviene medir el descenso con la depuradora parada durante 24 horas para descartar fugas en el circuito hidráulico.

Soluciones de sellado elástico

La estrategia correcta pasa por sustituir la rigidez por elasticidad. Los selladores de poliuretano con capacidad de deformación permanente superior al 25 % absorben los movimientos sin romperse. El procedimiento incluye abrir la junta en forma de V, limpiar con disco de diamante, secar y aplicar un imprimador específico antes del cordón. En pasamuros, es recomendable colocar una brida de estanqueidad atornillada y sellar la rosca con pasta hidrófuga.

Antes de revestir, una prueba de estanqueidad con el vaso lleno y sin acabado superficial permite localizar cualquier fuga residual. Si el soporte presenta fisuras activas, la inyección de resinas epoxi expansivas consolida la masa antes del sellado perimetral.

Impermeabilización y revestimiento como barrera final

Ningún sellado sustituye a una lámina impermeabilizante continua. Los sistemas cementosos bicomponente con armadura de malla de fibra de vidrio, o las membranas líquidas de poliuretano, crean una piel elástica que puentea las microfisuras. Sobre esa capa se coloca el gresite o el porcelánico con adhesivo de cemento cola mejorado, respetando las juntas de movimiento estructurales.

Un detalle que muchos propietarios pasan por alto: el relleno del vaso debe hacerse de forma gradual y con el terreno equilibrado, evitando vaciados bruscos que descomprimen la solera. Mantener el pH entre 7,2 y 7,6 y controlar la dureza cálcica reduce la agresividad del agua sobre morteros y juntas.

Mantenimiento preventivo

Revisar cada temporada el estado de las juntas visibles, limpiar los skimmers de hojas y verificar la presión del filtro ayuda a que la piscina envejezca sin sobresaltos. Una inspección profesional cada tres o cuatro años, con prueba de presión del circuito, evita que una filtración incipiente se convierta en una reforma completa.