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Vaso o pileta de piscina de hormigón: qué es y cómo se hace

Qué es exactamente la pileta de una piscina

Cuando hablamos de una piscina de hormigón, la palabra pileta designa el recipiente estructural que contiene el agua: la caja de obra, no los accesorios ni los equipos. En España convive con el término vaso, mientras que en Argentina, Uruguay o México pileta es la voz cotidiana para toda la instalación. Esa diferencia importa porque muchas búsquedas mezclan el continente (el vaso) con el conjunto (piscina, bomba, filtro, iluminación).

La pileta de hormigón se ejecuta con muros y solera armados, o bien con gunitado proyectado sobre una armadura. Su función no es solo sostener el agua: debe resistir empujes hidrostáticos, absorber movimientos del terreno y garantizar estanqueidad. Por eso el hormigón se acompaña siempre de una impermeabilización y de un revestimiento (gresite, porcelánico, liner armado, pintura epoxi o microcemento) que definen el acabado final y la estética del agua.

Elementos que forman la pileta

Dentro del vaso conviven piezas que conviene identificar antes de reformar o construir:

  • Solera y paredes: la estructura portante. Su espesor y armado dependen del terreno y de la profundidad.
  • Impermeabilización: mortero hidrófugo, lámina o resina; sin ella, cualquier fisura se convierte en fuga.
  • Revestimiento: gresite, porcelánico antideslizante, liner armado, pintura o microcemento. Determina el color y la textura del agua.
  • Skimmers o desbordante: el sistema de recogida de agua superficial. En piletas desbordantes se añade un vaso de compensación.
  • Boquillas de impulsión y retorno: distribuyen el agua filtrada y cierran el circuito hidráulico.
  • Sumidero de fondo y luces: drenaje inferior e iluminación LED sumergible.

Pileta de hormigón frente a otros materiales

Una pileta de obra ofrece durabilidad y libertad de formas: se puede proyectar rectangular, orgánica o con playa sumergida sin juntas visibles. Frente al poliéster prefabricado, permite integrar escalones, bancos y solárium a medida. Su punto débil es la fisuración si el proyecto no prevé juntas de dilatación ni un correcto curado del hormigón. Frente al acero galvanizado con liner, el vaso de hormigón admite revestimientos cerámicos de larga vida y una climatización más eficiente por la inercia térmica de sus muros.

Errores frecuentes que dañan la pileta

Vaciar el vaso sin control en terrenos con nivel freático alto puede provocar que la estructura se levante o se agriete: el agua también ejerce un contrapeso necesario. Otro fallo habitual es revestir sobre una impermeabilización deteriorada, con lo que el problema reaparece a los pocos meses. Y en zonas de agua dura, descuidar la dureza cálcica favorece incrustaciones en el gresite y en las boquillas. Una pileta bien construida exige también un plan de mantenimiento: control de pH y cloro, limpieza de skimmers y revisión de la estanqueidad en cada temporada.

Antes de contratar una reforma, conviene revisar el estado del vaso con una prueba de estanqueidad y comprobar si el revestimiento actual admite reparación parcial o exige renovación completa. Esa decisión marca el presupuesto y alarga la vida útil de la pileta.