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Filtración y química del agua: mantenimiento de pileta

La pileta es mucho más que un volumen de agua: es un sistema formado por el vaso, el circuito hidráulico, el equipo de filtración y una química del agua que debe mantenerse en equilibrio. Cuando uno de esos elementos falla, el conjunto pierde calidad y encarece su conservación. Esta guía repasa los puntos que más influyen en el día a día de una piscina de obra.

El vaso: primera barrera frente a los problemas

El estado del revestimiento condiciona todo lo demás. Una superficie porosa o con microfisuras retiene suciedad, favorece la adhesión de biofilm y complica la desinfección. Conviene revisar cada temporada las zonas de unión entre pared y solera, los pasamuros y la boca del skimmer, que son los puntos donde aparecen con más frecuencia humedades y pérdidas. Una grieta fina detectada a tiempo se sella con resina o mortero específico; ignorada, puede derivar en una filtración que obligue a vaciar parcialmente el vaso.

Circulación: el factor que casi nadie mide

De poco sirve ajustar el cloro si el agua no se mueve. Un caudal bajo provoca zonas muertas donde el desinfectante no llega y donde prolif eran las algas. Comprueba la presión del manómetro antes y después de limpiar el prefiltro de la bomba: una subida sostenida indica carga en el filtro, y una bajada brusca suele señalar una obstrucción en la aspiración. El horario de filtración debe adaptarse a la temperatura del agua; en verano, con el vaso a 28 °C, reducir el ciclo a cuatro horas es un error habitual.

Equilibrio químico sin obsesiones

El pH manda. Por debajo de 7,2 el agua corroe metales y agrede el revestimiento; por encima de 7,8 el cloro pierde eficacia y aparecen turbideces. Mide el pH a la misma hora y con el mismo método para poder comparar datos reales. La dureza cálcica, a menudo olvidada, explica incrustaciones en el intercambiador de calor y en las paredes: mantenerla entre 200 y 400 ppm evita sorpresas. El cloro libre debe leerse junto al combinado; si este último sube, hay materia orgánica sin oxidar y toca choque, no más dosificación rutinaria.

Invernaje: menos improvisación

En zonas de inviernos suaves basta con reducir la filtración y mantener una desinfección mínima. Donde hiela, el vaciado parcial por debajo del skimmer y el soplado de conducciones protegen el circuito de roturas. Las cubiertas de invierno reducen la entrada de hojas y, sobre todo, limitan la luz, que es el alimento de las algas.

Cuándo conviene llamar a un profesional

Si el nivel del agua baja más de lo que explica la evaporación, si aparecen manchas que no ceden con tratamiento o si el revestimiento se desprende en placas, el problema ya no se resuelve con productos. Un diagnóstico del vaso y de la red de tuberías ahorra dinero frente a reparaciones repetidas. La pileta bien mantenida no es la que más productos recibe, sino la que se observa con criterio y se corrige a tiempo.