Elegir cómo será la piscina del jardín condiciona el uso durante dos décadas. La piscina de hormigón, con su vaso rígido, y los modelos desmontables de marcas como Intex, Bestway o GRE responden a filosofías casi opuestas: inversión permanente frente a montaje estacional.
El vaso de obra: hormigón proyectado o armado
La construcción de piscinas enterradas parte de un proyecto técnico, licencia municipal y un plazo de ejecución que rara vez baja de seis semanas. El hormigón armado o proyectado se recubre después con gresite, porcelánico antideslizante o lámina armada. El resultado admite cubierta transitable, cloración salina, climatización con bomba de calor y cualquier forma orgánica. Los precios arrancan en torno a 18.000 euros para un vaso de 6×3 metros y pueden duplicarse según acabados y equipamiento.
Prefabricadas y elevadas: un punto intermedio
Las piscinas de poliéster y las de fibra de vidrio llegan terminadas de fábrica y se instalan en pocos días sobre una losa de hormigón nivelada. Las piscinas elevadas sin obra se apoyan en bloques de hormigón o estructura metálica y evitan la excavación, algo decisivo en terrenos con pendiente o patios pequeños. Suelen costar entre 6.000 y 14.000 euros y pierden versatilidad: la profundidad y la forma vienen dadas.
Desmontables: cifras y límites
Una piscina portátil rectangular de 4×2 metros con estructura de acero se compra por menos de 500 euros en Leroy Merlin, Carrefour o Amazon. Montarla exige terreno firme y desmontarla cada temporada para evitar deformaciones. Las piscinas desmontables grandes, con film de PVC laminado y filtro de cartucho, cumplen para niños y baños cortos, pero no soportan un invernaje sin vaciado ni admiten calefacción constante.
Pavimentos y entorno
El entorno pesa tanto como el vaso. El hormigón impreso, con un precio orientativo de 40 a 70 euros por metro cuadrado, resuelve el borde antideslizante con juntas de dilatación. Los adoquines de hormigón y el cemento pulido fratasado ofrecen alternativas más económicas, siempre con pendiente hacia sumideros para evitar charcos.
Qué mirar antes de decidir
- Uso real: baño diario de mayo a octubre exige vaso fijo y depuradora de arena.
- Invernaje: las desmontables se guardan; las de obra necesitan tratamiento de cierre y cubierta.
- Normativa: una piscina enterrada requiere licencia de obra; una desmontable, en general, solo comunicación previa.
- Reventa: el vaso de hormigón revaloriza la vivienda; el hinchable, no.
La decisión sensata pasa por ajustar el presupuesto al número de días que se usará el agua, no al catálogo más llamativo.
