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Cómo limpiar bomba y filtro de piscina paso a paso

La piscina es un espacio de disfrute que requiere atención constante. Uno de los aspectos más críticos para mantener el agua limpia y segura es el correcto funcionamiento de la bomba y el filtro. En este artículo, exploraremos las claves para un mantenimiento eficaz de estos equipos, evitando problemas comunes y prolongando su vida útil.

El filtro es el corazón del sistema de depuración. Un filtro obstruido no solo reduce la calidad del agua, sino que también fuerza a la bomba a trabajar más, incrementando el consumo energético y el desgaste. La limpieza regular del prefiltro de la bomba es esencial; basta con revisarlo semanalmente y vaciarlo si contiene hojas o residuos. Para el filtro principal, ya sea de arena o de cartucho, es importante seguir las indicaciones del fabricante. En filtros de arena, el lavado a contracorriente debe realizarse cuando el manómetro indique un aumento de presión de aproximadamente 0,5 bar respecto a la presión normal de funcionamiento. En filtros de cartucho, la limpieza con agua a presión y un cepillo suave es suficiente, sustituyendo el cartucho cuando esté deteriorado.

La bomba, por su parte, necesita una revisión periódica para detectar fugas, ruidos anormales o sobrecalentamiento. Es recomendable comprobar el estado de las juntas tóricas y el sellado del eje, ya que una pequeña fuga puede provocar la entrada de aire y la pérdida de cebado. Además, mantener limpio el cestillo del skimmer y el prefiltro evita que los residuos lleguen al rodete y lo dañen. Un aspecto a menudo pasado por alto es el tiempo de filtración diario: en verano, debe ser de al menos 8 horas, preferiblemente en las horas de menor calor para reducir la evaporación y el consumo eléctrico. En invierno, si no se cubre la piscina, se puede reducir a 4 horas.

Otro punto importante es la correcta instalación y ubicación de los equipos. La bomba debe situarse en un lugar ventilado y protegido de la intemperie, y el filtro en una base firme. La limpieza del vaso y la eliminación de residuos con red o robot complementan el trabajo del sistema de filtración. Si se detecta que el agua no se aclara a pesar de un mantenimiento adecuado, podría ser necesario revisar la arena del filtro (sustituirla cada 4-5 años) o comprobar si hay obstrucciones en las tuberías.

En resumen, un mantenimiento preventivo basado en la limpieza regular, la observación de los indicadores de presión y la revisión de componentes garantiza una piscina en óptimas condiciones, ahorra energía y evita costosas reparaciones.