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Ácido cianúrico alto: por qué el agua se pone turbia

El agua velada de una piscina rara vez aparece por sorpresa. Casi siempre es el resultado de un desequilibrio que comenzó días antes, cuando el cloro libre bajó de 1 ppm o el filtro llevaba más horas de las debidas sin un lavado a contracorriente. Entender esa cadena de causas permite actuar antes de que el vaso pierda transparencia.

El papel del ácido cianúrico, ese gran olvidado

Quien dosifica dicloro o tricloro de forma continuada acumula ácido cianúrico en el agua. Este compuesto protege al cloro de la radiación solar, pero por encima de 50-60 ppm lo secuestra: las lecturas de cloro libre salen correctas mientras la capacidad desinfectante real cae en picado. El resultado es un agua que parece tratada pero permite la proliferación de microorganismos. La solución pasa por renovar parte del volumen (un 20-30 % basta en la mayoría de casos) o cambiar a hipoclorito sódico e hipoclorito cálcico alternados durante la temporada.

Filtración: horas, caudal y presión

Una piscina doméstica necesita que todo su volumen pase por el filtro al menos dos veces al día. Con una bomba de 1 CV y un vaso de 50 m³, eso equivale a unas 8 horas de funcionamiento en pleno agosto, preferiblemente en las franjas de menor evaporación. Si el manómetro del filtro sube más de 0,3 bar sobre la presión de arranque, toca lavado. Y si tras el lavado la presión no baja, la arena o las cartuchos están colmatados o apelmazados.

Un protocolo sencillo ante el agua turbia

  1. Medir pH y cloro libre antes de tocar nada. Ajustar el pH entre 7,2 y 7,6.
  2. Aplicar una cloración de choque con hipoclorito sódico (10-15 g/m³) al caer la tarde.
  3. Mantener la filtración 24 horas seguidas y cepillar paredes y línea de agua.
  4. Si a las 48 horas persiste la turbidez, usar floculante en modo recirculación y luego aspirar a desagüe.

La mayoría de episodios se resuelven en dos días con este procedimiento. Si el problema reaparece cada pocas semanas, conviene revisar el estado de la arena del filtro (vida útil de 4-5 años) y descartar materia orgánica escondida en el skimmer o en el vaso de compensación.

Prevención que funciona

Dosificar de forma automática, cubrir la piscina cuando no se use y limpiar las cestas semanalmente reduce drásticamente la probabilidad de encontrarse el agua verde tras una ola de calor. La constancia importa más que la cantidad de producto: pequeñas dosis diarias superan siempre a las correcciones de urgencia.